lunes, 27 de octubre de 2014

Lineas perdidas.

El tiempo. El tiempo se me escapó y un día, muchos años después de haberlo olvidado todo, volví a encontrarme casi por casualidad con migas de recuerdos, semillas de lo que fue mi infancia. Al principio, parecían esparcidos y sin conexiones, pero poco a poco cogieron fuerza, cariño, y acabé por decidirme en escribirlos todos para no perderlos de nuevo.


Es mucho después que decidí enriquecerlos buscando fotos antiguas, escondidas en desgastadas cajas olvidadas, polvorientos álbumes familiares, descubriendo nuevos tesoros que me dieron ganas de saber más y más de estos tiempos remotos, muy confusos en mi memoria. 


Es con mucha paciencia y cariño que mi familia me ayudó en esta ardua tarea de completar lo que las fotos apenas desvelaban: esbozos de nuevas anécdotas dispares que, sin darme cuenta, empezaron a formar lazos cada vez más definidos, acabando por dibujar una sólida trama que desveló ser más compleja que simples recuerdos inconexos. 


Después de muchas aventuras que os iré contando poco a poco, nacieron dos libros magníficamente ilustrados primero por Nacho Casanova, y después por Carlos Maiques, dos novelas gráficas que recopilaron muchos de mis recuerdos, los del pequeño Titú y de su hermano Sebastián.


Es ahora que, el tiempo siendo de nuevo mi aliado, me he propuesto crear este blog, compartiendo historias no contadas, antiguas fotos familiares, divertidas anécdotas pero también recuerdos de papel y tinta, los de los ilustradores de las novelas realizadas y de las que aún quedan por hacer, sueños abiertos nacidos de los periplos de toda una infancia.
Chris Stygryt