miércoles, 10 de diciembre de 2014

Rêve.

Titú acaba de soñar de nuevo. Pero al despertar, nuestro joven amigo está muy preocupado porque su sueño no tiene ni pies ni cabeza. Todo parece en desorden y sin sentido.

Decididamente, el mundo de los sueños no está hecho para los niños. Quizás cuando sea mayor consiga entenderlos mejor.














De nuevo un sueño dibujado por Carlos para añadir a nuestra fabulosa colección de recuerdos de papel.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Orígenes.

¿Cómo empezó todo?

Buena pregunta.

No lo sé, la verdad. Casi seguro que con una llamada telefónica. Al otro lado, Gerardo [Sanz], un amigo -que también es guionista y dibujante -,  me preguntó si estaría dispuesto a dibujar una historia con otro guionista. 


El escritor, era, es, Stygryt, claro. Nos conocemos desde hace unos cuantos años, y Stygryt, como yo, éramos visitantes del estudio que por entonces estaba en la calle Mistral, en Benimaclet. 


Antes de llamar, Gerardo había visto unos cuantos dibujos, páginas de cómics, y me había visto más centrado que en otras ocasiones, más dispuesto a acometer algo diferente a las historias cortas que suelo hacer, entonces y ahora. 


Stygryt y yo tuvimos un par de reuniones. En la terraza de un bar, Escalones de la Lonja, y puede que en otro sitio, que ahora  no recuerdo bien, algunos días más tarde.


Desde el principio hubo ganas, pero también dificultades. Hay que ajustarse a ritmos diferentes, otras maneras de trabajar. Un poco de todo que no salió bien a la primera (hay pruebas, un montón de dibujos, bocetos de página que van directamente a la papelera,  como es debido, diseños errados de personajes, etc.) Pero esto es así, siempre ocurre al iniciar un viaje. 


Los imprevistos pueden calcularse, pero no se puede hacer mucho más que prepararse con antelación, con ánimo para lo que venga. Siempre será distinto.


¿De dónde viene Equinoccio?

Su origen, claramente, es Mistigri. El libro que Stygryt y Nacho publicaron en 2009 con Edicions de Ponent. Para los que no lo hayáis leído, os lo recomiendo, porque es una historia muy buena, llena de rincones, detalles que suelen ignorarse.

¿Por qué Equinoccio?


Tal vez debería responder a eso Stygryt, pero me atrevo a dar mi opinión. En las memorias de Fernando Fernán Gómez, ya desde su título, se habla del “tiempo amarillo”. Al menos de momento, así es para Titú y Sebastian. Los días son así, y pasan de uno a otro sin remedio, entre las olas  de un verano  que parece no tener fin, y que sólo terminará con la llegada aún lejana de un Equinoccio.


¿Es el tiempo de los recuerdos amarillo? Para mí siempre ha sido un gris cálido, donde hay un exceso de luz que impide precisar los bordes, como si me encontrará, en todo momento, a contraluz. ¿Qué color tiene el tiempo para otras personas? Estaría bien saberlo, así podríamos dibujar su contorno con algunas palabras, y rellenarlo,  poco a poco, con algunos trazos. Puede que así se hagan, lentamente, las historias.
Carlos.