lunes, 18 de enero de 2016

Lento tiempo quelonio.

A veces, cuando Carlos está dibujando las aventuras de Titú, también hace de guardián de animales domésticos. La tarea es más ardua de lo que parece, sobre todo cuando la tortuga ha desaparecido mientras el gato se ha vuelto loco de repente.

Uno podría pensar que el uno esté relacionado con el otro y que el resultado afecte definitivamente la narrativa de nuestras aventuras… pero de momento no he visto ninguna tortuga perdida cruzar las páginas de las aventuras de nuestro joven héroe, aunque quizás hayan pistas escondidas por allí o por allá.

Dejo al lector curioso el trabajo de averiguarlo;
Chris.