jueves, 19 de mayo de 2016

Saint-Jean.

Gran parte de las aventuras de “Equinoccio” se sitúan a Saint-Jean-de-Luz, un pequeño pueblo de la costa vasca francesa. Allí, Titú y Sebastian vivían con Phil y mamá… Al principio no todo fue siempre muy fácil, pero después se lo pasaron en grande.

Mamá se llevó a sus dos pequeños allí porque era donde Phil vivía. De hecho, sigue viviendo allí. Era todo un personaje para los dos pequeños, y en la gran mayoría de sus buenos recuerdos ahí está Phil, joven en su memoria casi para siempre.




La peluquería “La Pagode” existió de verdad. Aparece al final del capítulo “Aice Hegoa”. Fue uno de los primeros empleo de mamá en el pueblo. Después, siguió llamándose igual pero se transformó en una peculiar bisutería con mamá de dependienta y de encantadora recepcionista.




Hace poco me tope con esta foto. Ha sido tomada en el piso que descubrimos en el capítulo “La orilla incierta”. En ella vemos a mamá, Titú y su kanguro. Las otras fotos también son del barrio de “Urdazurri”, en la orilla de “La nivelle”, donde se perdió de verdad el pequeño Sebastián.




Una de las pocas fotos del señor Mimiague y de su esposa, terror de los niños y que conocemos en persona en el capítulo titulado “El tesoro de los inocentes”. Era un verdadero diablo, pero seguro que quería de verdad a los dos chavales. Ambos se han ido hacia otras aventuras, quizás buscando otro tesoro para regalar a niños que ya no lo son.


En Saint-Jean, todos jugábamos al Rugby. Era el deporte obligatorio. Si no tenías zapatos de deporte, unas simples botas de campo eran suficiente mientras dabas buenas hostias a los contrincantes. De hecho, Titú recibía más de lo que daba… pero eso es otra historia.



Para acabar, me pareció justo añadir una foto de Phil en color. Tras él, la famosa playa de Saint-Jean, en verano, a tope de turistas tomando el sol. Sé que Titú aún sueña con el largo paseo marítimo, plaza fuerte de sus numerosas aventuras…