miércoles, 21 de septiembre de 2016

Días tristes donde el silencio lo es todo.

No hay luz, todo se ha vuelto gris, insulso, transparente… nada parece tener sentido. Así son los días tristes de nuestros recuerdos, los que, justamente, evitamos recordar.

No son buenos, no. Nos dejan a todos un sabor amargo que mancha la tela colorida de nuestra vida. Son momentos en el que el tiempo se estira desmesuradamente, haciendo que los días no tengan fin.

El silencio es abrumador, terrorífico… pero necesario.

Pero cuando el sueño vuelve a nacer, suele ser el principio del fin del dolor. Pronto desaparecerán las oscuras nubes y volveremos a correr, libres aunque no tan ilesos como antes.