lunes, 19 de diciembre de 2016

Los reyes del mambo.

Cuando Carlos y yo nos vamos de dedicatorias, una jungla de lo más heteróclita acude con curiosidad hacia nuestro stand, como si fuésemos unos extraños bichos sacados de algún zoo ambulante.

El hecho en sí no molesta para nada. Hemos visto pasar chicas Pinkys además de frikis guay, Rastas y Afros de todo pelajes, hombres de frac y otros en bañadores, a veces unos extraterrestres estrellados… incluso llegué a ver algún asesino a sueldo merodeando con una mirada de la más promiscua.

Carlos me dice que está acostumbrado, que él los ve hasta en sueños. A mi aún no me visitan, pero no tengo prisa en que lo hagan, que hay demasiados habitantes vagando en mi cabeza. Me gusta charlar, sí, pero también quiero descansar, sobre todo de noche, que es cuando toca.