martes, 7 de marzo de 2017

Invisible.

A veces, los guerreros lloran.. pero sólo cuando les duele el corazón. 

¿Quién no ha vivido ese terror infantil, cuando una madre sufre, lejos de tu alcance y de tu amor?

Los recuerdos nos engañan, sí, pero también son los guardianes del tesoro de nuestra memoria. Somos selectivos y no queremos acordarnos de todo porque el dolor suele estar siempre al acecho.

Curiosamente, es ese mismo dolor el que ayudó a Titú, muchos años más tarde, cuando su apodo no era más que un leve espejismo de la infancia, para escribir sus recuerdos. Después, poco a poco, se transformaron en esas bellas novelas gráficas que narran sus aventuras, a veces inventadas.

Un día, cuando es el momento, volvemos a recordarlo casi todo.