lunes, 8 de julio de 2019

Yo fui un vaquero.

Sí, lo fui. Además me acuerdo muy bien. Tenía un caballo blanco, una mujer india y un fusil para cazar los grizzlis. Tenía dos pistolas y un cinturón con ballas, un sombrero ancho y fumaba cigarrillos de chocolates (con leche).

Hice la guerra contra los salvajes, pero después me hice amigo de ellos y me casé con la hija de un gran jefe Sioux, Niña de las flores, hija de Castor peludo.

Me gustaba viajar por el Oeste salvaje, pero cuando llegaron las ciudades y los coches me hice astronauta y me olvidé de las plumas y de los disparos.

Ahora que soy viejo, echo mucho de menos mis largas cabalgatas en las inmensas praderas, aunque sigo casado mi bella flor.