miércoles, 13 de mayo de 2020

¡Qué llega el verano!

La llegada del verano siempre ha sido una fiesta, sobre todo para Titú y Sebastián que esperaban con ganas volver a casa de los abuelos para dos meses y medio de olvido completo.

El calor era sinónimo de vacaciones, de muy largas vacaciones viviendo sueños y aventuras, descubriendo nuevos placeres que al día siguiente se habían olvidado.

Además el verano tenía un olor especial, una mezcla de aventura y de libertad, donde las sonrisas iluminaban un sol implacable.

Cuando me acuerdo de estos veranos, vuelvo a ver praderas de mariposas; siento en mi piel la placentera sombra del follaje de los árboles siempre en movimiento; aún noto la brisa cálida que sólo podía apaciguar una buena jarra de sirope de menta con agua bien fresca; oigo al perro ladrando delante de la casa, corriendo tras los pájaros que revoloteaban en un sin parar frenético y el abuelo haciendo la siesta en el canapé del pequeño salón.

Esos veranos son inolvidables, son nuestra infancia y nuestros recuerdos.







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