lunes, 15 de junio de 2020

Las flores de la vida.

A Titú siempre le han gustado las flores. De pequeño las dibujaba cada vez que podía. En el pueblecito de los abuelos, había muchas y siempre el niño volvía con unas cuantas para regalar a su abuela.

Pero un día, en su jungla interior, donde las flores nacen para siempre, descubrió la reina de las flores, bella y de pétalos dulces para perfumar el resto de su vida.

A veces vuelvo a ver a Titú, siempre va acompañado de su bella flor, la que consiguió conquistar su corazón, su memoria, y sus praderas infinitas.