miércoles, 16 de septiembre de 2020

Historia de kayac.

Este mismo verano me he ido a hacer kayac con mi sirenita en alta mar. Hacia siglos que no había vuelto a subir en esos engendros, pero la verdad es que nos lo pasamos en grande.

Cuando digo que hacía mucho tiempo que no navegaba, era haciendo caso omiso de los sueños de aventuras marítimas del pequeño Titú, un chavalín que aún sigue navegando en mi pasado.

¡Cuántas aventuras en la vieja casa de los abuelos! La imaginación lo era todo y además teníamos el espacio infinito a nuestro alcance.

Es una pena que todo se haya acabado tan rápidamente.