lunes, 12 de octubre de 2020

En el laberinto del recuerdo de los veranos infinitos.

El sol palpitaba sobre nuestra piel, la brisa nos hacía correr aún más rápido y los refrescos que nos esperaban en la casa de los abuelos nos dejaban en los labios el verdadero sabor de la aventura.

Supongo que todos recordamos esos lejanos veranos, los de la infancia, con sus fantásticos colores distorsionados y suavizados por la memoria.

Todos ellos aún perduran en un lugar remoto, escondidos en el laberinto de nuestra memoria, esperando a que volvamos a encontrarlos totalmente intactos.





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